Aquí os mostramos algunas de las mentiras más generalizadas de nuestra sociedad:
-¿De verdad los ciempiés tienen cien patas? Parece ser que nunca
ha aparecido un ejemplar que tenga ese número exacto. De hecho, la
cantidad de patas varía entre 15 y 191 pares.- Existen más de tres estados de la materia: Todos aprendimos en el cole aquello de sólido, líquido y gaseoso. Pero nos rompieron los esquemas cuando los científicos descubrieron un cuarto: el plasma. Actualmente hay quince estados
- Dormir rodeado de plantas no es peligroso: De noche, los
vegetales consumen oxígeno y liberan anhídrido carbónico, que es
perjudicial para la salud. Pero lo hacen en cantidades tan pequeñas que
habría que dormir rodeados de un auténtico vergel y en una estancia
herméticamente sellada para que fuera nocivo.
- Grahan Bell no inventó el teléfono: Fue
el italiano Antonio Meucci quien, en 1870, instaló un dispositivo de
telecomunicaciones entre el sótano y el dormitorio de su casa de Nueva
York. Presentó una solicitud de patente, pero la perdió al no poder
pagarla. Finalmente, Bell perfeccionó el invento y lo patentó.
- El Everest no es la montaña más alta del mundo: La
mítica cima tibetana mide “solo” 8.848 m. Poco, si lo comparamos con el
Mauna Kea, un volcán hawaiano que emerge en medio del Pacífico. Sobre
el nivel del mar sobresalen 4.205 m, pero la mayor parte de su
estructura (6.000 m) se oculta bajo el agua. Por eso, su altura total medida desde su base submarina es de 10.205 m. Casi 2.000 más que el Everest.
- Mozart no se llamaba Amadeus: Su auténtico nombre era Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart.
¿De dónde viene, entonces, lo de Amadeus? Un príncipe prusiano quedó
tan impresionado por la música del joven compositor que le rebautizó
cómo Wolfgang Gottlieb (vocablo alemán que significa “amado por Dios”). A
Mozart
le pareció una cursilería, y se burlaba de la anécdota en cartas
escritas a sus amigos: “Ahora tendréis que llamarme Wolfgang Amadeus”,
traducción latina de la palabra germana.
-Los toros no se excitan al ver el color rojo: De
hecho, ni siquiera pueden distinguirlo, ya que estos animales son
daltónicos y solo son capaces de diferenciar el blanco, el negro y
algunos tonos de grises. Por eso, daría igual de qué color fuera el
capote del diestro, porque lo que realmente enfurece al animal son los
movimientos que el torero realiza con dicha capa.
- El animal más largo del mundo no es la ballena azul: Aunque se
han encontrado ejemplares de estos cetáceos que alcanzan los 33 m de
longitud, le gana la partida el Lineus longissimus, una especie de
gusano que llega a alcanzar hasta los 40 metros de longitud.
- El auténtico número de la bestia es el 616: Los investigadores del Ashmolean Museum de
Oxford volvieron a estudiar los papiros de Oxyrhynchus, que contienen el
texto original del Apocalipsis de San Juan, y han descubierto que se
habían cometido errores de traducción en la versión que conocemos. Entre
ellos, confundir el número 616, que es el que cita el apóstol como
marca del Anticristo, con el 666.Sorprendentes, ¿verdad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario